Puzzles

En mi infancia, por prescripción facultativa de mis padres, uno de mis mayores entretenimientos era hacer puzzles y rompecabezas, me pasaba horas tirado en el suelo de mi cuarto, dándoles vueltas a aquellas  piezas, tratando de que encajasen, unas con otras hasta llegar a un bonito paisaje, dibujo o lo que tocase.

Dicen que estos “juguetes” ayudan al niño a desarrollar su habilidad y que les hace mas ágiles a la hora de tomar decisiones.

Supongo, sin haberme documentado demasiado, que este entretenimiento data de hace miles de años, seguro que por la lejana China o Egipto tendrían pasatiempos similares, incluso alguno ayudaría a proteger algún que otro secreto.

Extrapolando un poco el concepto de puzzle, la vida, no deja de ser un gran puzzle, que vamos montando con mimo, encajando poco a poco las piezas, intentando asegurarnos de conseguir que nos quede la estampa que queremos para nuestro futuro, que nos quede ese bonito cuadro que tanto queremos para alcanzar la felicidad.

Pero a veces, el destino es ese hermano mayor con mala hostia que, aprovechando un descuido, pega un puñetazo encima de la mesa, y se encarga de destruir todo lo que tanto tiempo y esfuerzo nos ha costado construir. En ese momento, miras las piezas, desolado, triste, pero no queda mas remedio que empezar, reconstruir poco a poco, y empezar de cero, intentar que el próximo puzzle sea al menos tan bonito como el anterior, ir casando piezas que nos hagan sonreír de nuevo. Incluso utilizar alguna pieza del pasado, que se ha dañado, que ya no encaja como debería, pero que mimándola, intentando que recupere la forma adecuada, o que diablos, incluso encajarla en el hueco, aunque no quede perfecta, y que de esta manera vuelva a formar parte de ese puzzle en el que todos nos gustaría vivir.

 

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Música que amansa fieras

Desde hace muchos años no concibo la vida sin música. Suelo no cerrarme a ningún estilo musical, siempre y cuando incluya guitarreo, y de un tiempo para acá me gusta abrir horizontes, escuchar cosas nuevas que puedan aportarme algo mas a lo que ya traigo en la mochila, después de casi 25 años de consumir música a diario.

Por suerte he tenido un buen mentor en casa, mi padre, y desde bien pequeño ya escuchaba jazz y rock en aquél viejo pinchadiscos que, en su ausencia, me mandaba custodiar como oro en paño. Con él descubrí a Pink Floyd, Bob Dylan, Eric Clapton, JJ Cale y muchos mas en aquella interminable colección de LP’s que tenía y que, con el tiempo, ha pasado a mi poder.

Con el paso de los años yo me decanté por un estilo mas duro que, aunque el había escuchado, no le gustaba demasiado. No consideraba guitarristas como Hendrix o Page a la altura de su mito Clapton y su elegante forma de tocar bien sea rock o blues (ese riff de Layla me quedó grabado desde incluso antes de que apenas pudiese ponerme en pie). Siempre consideró que esa afición de su pequeño, al que, según él, había educado el oído, se acabase decantando por un estilo mas sucio y menos elegante de lo que le gustaría.

Así aparecieron en casa mis primeros cassetes, aquellas cintas virgenes de Sony con su lomo gris de las que era obligatorio tener un par de ellas disponibles en casa, por lo que pudiese caer en nuestras manos. Mi primer recuerdo de mi walkman, aquellos veranos en la piscina, escuchando grupos como Megadeth o Loudness, y aquella primera compra, mis Iron Maiden, mi Seventh Son of a Seventh Son, recién aparecido en tiendas, hace casi la friolera de 27 años. Llegar a casa y abrir aquella cinta recién adquirida, desplegar aquella carátula, intentar descifrar que querían decir aquellas letras con mis escasos conocimientos de inglés. De la misma manera guardo especial recuerdo de mi primer LP, Anthrax con su Estate of Euphoria, o mi primer CD que escuché hasta hartarme, Blind Guardian con su Tales from a Twilight World, aquel viaje cultural a Madrid con el Instituto, en las que me pasaba las noches con los auriculares puestos, escuchando a esos alemanes, hasta el momento desconocidos para mi, pero que venían avalados por Kai Hansen, y eso son palabras mayores.

Paradójicamente, con el paso de los años, y el lógico aumento del poder adquisitivo, me he quedado estancado en mi colección, limitándome a escuchar música enlatada, en ese invento del diablo llamado mp3, no por su comodidad, si no por la perdida de todo ese ritual que había que seguir para saborear ese ruido característico que tenía el inicio de un vinilo, ese buscarlo en su estantería, que tanto costaba ordenar, ese limpiarlo con mimo, ese colocarlo en el plato, ponerte los auriculares y sentarte tranquilo con tus letras en la mano, leyendo, intentando seguir al cantante de turno. Y es que el progreso, o la evolución del ser humano en su proceso vital, nos priva de ciertos placeres, que creo que solo podemos disfrutar de niños, ahora puedo escuchar música en la media hora que tarda mi bus de casa al curro y del curro a casa, o las horas de carretera acompañado de todos los héroes que se esconden dentro de esos roscos plateados. Pero se consume con prisas o sin prestarle la atención que se merece, y cuando me paro a pensarlo vuelvo a sentir añoranza de aquellos tiempos en los que vivía sin prisas, sin estrés, en los que podía dedicarle el tiempo a esa compañera que durante tantos momentos me ha acompañado, que ha sido la banda sonora de tantos recuerdos, y que ahora maltrato sin tener mas espacio para ella que un frío disco duro o eso que se les ha dado por llamar nube, que ha jubilado a mi vieja estantería, aquella que guardaba su centímetro correspondiente a cada vinilo o cd,

Como propósito de año nuevo me planteo sacar al menos un par de horas a la semana, en las que poder volver a sentarme de nuevo, volver a leer las letras, volver a mirar sus fotos y dibujos, volver a disfrutar de un placer que hace tiempo desterré y que me autoimpongo la obligación de recuperar.

Y parece que aún fue ayer

Hoy escuchaba una canción, una canción de mi mocedad, como se fueron los años y parece que aún fue ayer cuando la escuché por primera vez. Y sabéis, ha envejecido bien la canalla, no como el poeta que la escribió, que como todos los genios es un puto perturbado, pero un perturbado feliz, muy lejos de la tristeza y la nostalgia de sus letras.

Yo, como dice mi persona, soy un feliciano de la vida, pero un feliciano que no pocas veces a visto el vaso medio vacío, momentos duros que nos trae la vida y que,  en ocasiones, parece que se nos cae el mundo encima, pero me estoy desviando del tema y eso es mal.

La canción habla de las ilusiones que tenemos cuando somos niños, cuando empezamos a vivir, o cuando llegamos a la juventud, y como el paso de la vida se encarga de ir quitándonos, poco a poco, ilusión a ilusión. Y es que quien no ha soñado de niño con ser un triunfador, una persona de provecho que decían antes, o quien no ha soñado con una chica de su clase y se ha pillado hasta las trancas, para luego decepcionarse cuando ella se iba con el chico mas popular del cole, o quien no ha tenido sueños en la vida, sueños que por uno u otro motivo no han pasado de ahí.

La canción nos habla, del inexorable paso de la vida, como un puto tren de mercancías, que o te subes o te acaba arrastrando, y en el que para continuar tienes que renunciar a sueños o a personas, para seguir viviendo, que no es poco.

Está claro que según vas viviendo te vas llevando decepciones, laborales, amorosas, de amigos que parecían y no eran, pero al contrario de lo que dice la canción, y en lo que no estoy de acuerdo con ella, es que aunque te lleves un palo no debes de atrincherarte detrás de un muro, nunca se debe decir nunca mas, siempre hay que darle una oportunidad a encontrar nuevas ilusiones, nueva gente o nuevas experiencias en el camino que nos hagan seguir creciendo.

Sabéis el truco de todo es que, aunque perdamos una ilusión al día, que aunque viajemos sin fe, que aunque siempre nos vengan mal dadas, que aunque los recuerdos sean cenizas, no hay nunca que anclarse en el ayer, sino mirar siempre al mañana, buscar nuevas ilusiones y nuevas metas porque, por muchos años que hayamos vivido, por muchas ilusiones que hayamos dejado en el camino, al final lo que cuenta es lo que se nos puede cruzar en la vida, lo que el futuro nos depara, y lo que nosotros curremos para hacer que el destino no haya perdido el tiempo regalándonos un caramelo, para que lo tiremos porque creamos que va a ser demasiado dulce para nosotros.

Al final todo lo que nos pasa en la vida no es mas que un aprendizaje, una manera de acumular experiencias, que si en un momento son malas, en el futuro podremos utilizar esa sabiduría para hacer que la siguiente vaya mejor, y así hasta que no haga falta buscar mas, no haga falta seguir aprendiendo, porque el tiempo siempre nos coloca en el sitio adecuado en el momento adecuado, y ese día tenemos que tener los conocimientos necesarios para conseguir que nuestra ilusión se cumpla, ilusión que ya no dejaremos escapar, y que nos acompañará hasta el resto de nuestros días.

Pero… ¿Qué es un Porta?

A estas alturas, y después de tantas locuras y tonterías muchos se preguntarán, ¿que coño es un Porta?.

Voy a intentar aclarárselo, aunque, claro está, dependiendo del individuo puede haber diferentes matices que cambien de esta descripción general.

Los Porta son una especie que habita en tierras del norte, poco amantes del calor aunque si que agradecen los días soleados para dar largos paseos o acercarse al mar, una de sus grandes pasiones.

Por lo general son seres tranquilos y risueños, amantes de una buena conversación y acompañada de risas y buen rollo, No suelen tener reflejos cuando actúan bajo presión y son poco amantes de las prisas, lo que les lleva a ser impuntuales, uno de sus muchos defectos. Poco propensos al ejercicio físico, suelen preferir actividades mas relajadas para matar su tiempo libre.

Ingenuos y confiados, en ocasiones tienen problemas al intentar otra gente aprovecharse de ello, llevándose en ocasiones decepciones, al descubrir que las intenciones de determinadas personas tienen una cara oculta distinta a la que el Porta se había imaginado en una primera impresión.

Como digo, de carácter sedentario, gustan del buen comer y el buen beber aunque algo básico para que disfruten de la comida es hacerlo siempre en buena compañía y que finalice con una buena sobremesa que puede prolongarse durante horas.

Son seres nobles y de buen fondo, poco propensos a meterse en problemas, suelen tender a huir cuando ven algún tipo de conflicto en ciernes. Eso si, no escatiman en recursos ni en energía cuando se trata de defender a los suyos o dar la cara a favor de alguien en situaciones que ellos consideren injustas.

Dicharacheros, bastante charlatanes, y con un sentido del humor bastante ácido que a veces usan para ocultar su extrema timidez, los Porta en ocasiones no son comprendidos, siendo tachados de bordes o antipáticos precisamente por utilizar ese humor para intentar ocultar sus inseguridades que son muchas. Poco propensos a enfadarse, aunque tienen genio y un pronto bastante malo, hay que decir que sus enfados suelen durar segundos, ya que no soportan el mal rollo con las personas que quieren o aprecian, y eso hace que no tengan problema en dar el primer paso para solucionar el conflicto.

En el aspecto afectivo, son extremadamente cariñosos y mimosos, a veces hasta niveles desesperantes para sus parejas, que pueden llegar a sentirse agobiadas por sus muestras de cariño. No tienen problemas para demostrar sus sentimientos en público, sin miedo al que dirán o que pensarán. Extremadamente fieles y leales hasta el fin,  a la par que celosos, no gustando demasiado que otras especies se contoneen delante de sus parejas.

Aficionados a la fiesta y a las salidas nocturnas, si bien nunca se negarán a planes mas tranquilos tipo sofá, mantita y peli, eso si, siempre que la persona que se lo proponga sea la adecuada.

Cabezones y obstinados, suelen defender sus ideas hasta el final, llegando incluso a negarse a dar el brazo a torcer incluso cuando se dan cuenta que pueden no tener razón. Aunque al final su carácter noble y bonachón hace que se dejen querer y que se les perdone esa obstinación.

Reseñar que son poseedores de múltiples manías y defectos que a veces pueden llegar a desesperar a la gente que les acompaña en su día a día, y que a veces sus compañeros se aprovechan de ellas para intentar sacarles de quicio.

Una cosa está clara, si tienes algún problema, necesitas ayuda o hablar con alguien, no dudes en buscarles, porque que en ellos tendrás un apoyo incondicional.

Si quieren mi consejo, pongan un Porta en su vida, ya que probablemente les hará feliz.

Nota del Autor: Por favor, no tomar esto como un ejercicio desmesurado e interpretarlo como lo que es, una entrada que tiene como única expectativa el sacar una sonrisa a quien pierda unos minutillos en leerla,

Erase una Vez

Érase una vez dos almas gemelas que vivían en distintas ciudades de un Reino. Ellos no lo sabían aún, pero tenían muchas cosas en común, muchas mas de las que cabría esperar, como mas tarde descubrirían. Un buen día, el azar decidió que ya había pasado bastante tiempo sin que ambos se tropezasen, y decidió que ese era el momento preciso para hacerlo, justo en el mas indicado de sus vidas.

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 El destino movió sus hilos, y como no podía ser de otra manera se tropezaron, y la chispa surgió inmediatamente entre ellos, justo como pasa siempre que dos almas gemelas su cruzan, lo que no es tan habitual como debiera ser.

Poco a poco empezaron a conocerse y a descubrir que realmente había muchas cosas que les unían, y en las que no coincidían, les daba lo mismo, porque la química que existía entre ellos era tan fuerte que nada, ni nadie, podía separarla.

IMG_5102Ella se lo advirtió y, aunque él no le hizo caso, al final comprendió que tenía razón, nada mas que escuchase su voz quedaría prendado de ella, enamorado sin remisión, pero no solo eso, aquella sonrisa, hacía que perdiera el sentido cada vez que la veía, una sonrisa que hacía brillar el sol, que le deslumbraba cada vez que la tenía delante, que hacía que las flores mas hermosas del reino se girasen para contemplarla.

El tiempo no hacía mas que reforzar su historia, haciendo que los lazos que les unían cada vez fuesen mas fuertes, tanto, que la distancia que les separaba se empezó a hacer mas corta, tan pequeña que al final, estuviesen donde estuviesen, no existía espacio que se interpusiese entre ellos.

IMG_4947El bromeaba, a la vez que soñaba, le hablaba de una vida juntos, y ella mas precavida, mas tortuguita, siempre contestaba con un brillo en los ojos y con un ojalá, soñando despierta con ese futuro que, aunque parecía que no llegaría nunca, acabó llegando.

Y como historias así no tienen barreras, como los sueños que se desean con mucha fuerza, y se lucha a muerte por ellos, siempre acaban haciéndose realidad, nuestras dos almas acabaron por conseguir su propósito y hacer de esta historia una realidad, el día a día de sus vidas, y con el tiempo mirarán atrás y recordarán sus comienzos, todos los pequeños detalles que, como piezas de un puzle, fueron ensamblando, y aunque a veces alguna parecía que no encajaba como debería, todo fue cuestión de darles vueltas y de tener paciencia hasta que acabaron encajando.

IMG_4929Seguro que dentro de unos cuantos años, al menos cien, estarán sentados en el salón de su casa, o lo que se estile en ese momento contándoles a sus nietos como se conocieron y todas las anécdotas y aventuras que vivirán juntos hasta ese momento y sobre todo contándoles que el amor, la lealtad, la perseverancia, la protección y respeto mutuo son factores fundamentales para fraguar toda relación, y conseguir historias tan bonitas como la que nuestros amigos han vivido, viven y vivirán durante el resto de sus días.

Prismas

Mi padre, siendo yo un niño, decía que le llamaba mucho la atención cuando me quedaba callado mirando fijamente lo que ocurría a mi alrededor, siempre decía, “tan callado con sus gafas y observando todo lo que ocurre a su paso”.

Estos días me he acordado mucho de él, mas que de costumbre, porque esta nueva experiencia que me ha dado la vida, de desarrollarme en una nueva ciudad, me está regalando nuevas perspectivas, viendo cosas que nunca había visto en Oviedo. Y no me malinterpretéis, por mucho que me guste mi nuevo hábitat, yo soy y seré ante todo ovetense (con matices) y asturiano y como tal un enamorado de mi patria, con sus contrastes de mar y montaña, su gente, su gastronomía y sus praos verdes e interminables.

Ahora el destino me ha traído a la izquierda de mi tierra, según se mire, aunque si me lo permitís yo miraré para que me quede a mano izquierda. A una ciudad que siempre me ha fascinado, quizás por encontrar bastantes similitudes con Asturias, y que con el paso de los años, el destino ha decidido que me una ella otro lazos.

Y ahora, desde detrás de mis gafas, con el prisma que me han dado los años, sigo observando, viendo la vida como circula frente a mis ojos, como decía, quizás en cuanto a tamaño de la ciudad o número de habitantes, no haya una diferencia tan brutal respecto a Oviedo como la que encuentro en otros aspectos, sobre todo en dinamismo, en gente moviéndose a mis lados, o como la fusión de culturas y de nacionalidades quizás mucho mas pronunciadas que allí. Ese aire bohemio que se respira, un aire a cultura y tradición quizás bastante mas arraigado que en otros sitios que conozco, gente orgullosa de lo suyo y aguerrida, con una clara identidad de quienes son y que quieren llegar a ser pero sobre todo gente muy noble y leal, defensora de lo suyo y de los suyos. Me llama la atención sobre manera, un padre  que me cruzo con sus peques cada mañana, camino del trabajo, el con su traje y su corbata, elegante y a la vez con una melenita, ese corte tan característico y su aro en la oreja, tan lejos y tan cerca de la imagen que podría dar un profesional liberal que mi mente le ha otorgado porque sí.  Un tío así solo se podría ver por aquí, en su sitio, pero sin perder su identidad.

Otra de las cosas que me sorprende son las prisas de la gente  y el metro, ya había tenido mi pequeña toma de contacto en Londres ,cuando fui increpado por un Gentelman británico al grito de “Come on, come on” por situarme a la parte izquierda de las escaleras mecánicas de bajada, por lo que me explicaron después, algo que nunca debes hacer si vas a bajar en modo estático, ya que hay que dejar libre ese margen para los que decidan bajar andando, corriendo o trotando según el caso. Ya os digo que mi religión me impide, en caso de existir cualquier tipo de elemento que me desplace en la dirección adecuada, mover mis piernecitas para darme impulso, esto es, raramente me veréis caminar por escaleras o cintas mecánicas a no ser que sea estrictamente necesario. Seguramente que si alguien de mi familia escribiese el pie de página de esta entrada os diría, de forma maliciosa, que es el gen Porta, ese que nos hace ser tan apacibles, tranquilos y perezosos.  A lo que iba, que me pierdo por otros derroteros que son carne de otra entrada, me fascina como el pitido de un metro, o el oírlo acercarse puede hacer que salga todo el mundo en estampida, yo debe de ser que el oído solo lo tengo para la música, o es que aún no llevo aquí el tiempo necesario, pero no acabo de distinguir si el sonido del metro es el que va o el que viene, con lo que si me pongo a correr para comprobar que el que llega es el de sentido equivocado,  lo que me provocaría sería un mosqueo de considerables proporciones y si, por el contrario, es el que va en mi dirección, probablemente un 99% de las veces no llegase a tiempo, sin descartar posibles caidas o tropezones, que yo también soy muy de eso.

En definitiva, y sin enrollarme mas, que ya he tenido lo mio, deciros que lo estoy disfrutando, que está siendo duro, pero me encanta, que me siento mas vivo que nunca y que por fin, como me decía alguien hace poco, empiezo a ser yo mismo, esto me está haciendo crecer como persona, me está completando (que bien me conoces, canalla). Y es que al final, me siento como en casa, que coño, estoy en casa, mi nueva casa.

 

Girando el timón

Hace casi un mes que empecé mi nueva aventura. Una aventura que surgió en cuestión de segundos, y sobre la que hubo que decidir sin prácticamente tiempo para pensarmelo. La decisión era sencilla, me metía otra vez en una rueda de la que me habían echado de mala manera y me acercaba mas a mi sueño.
Echando la vista atrás ha habido muy buenos, buenos y malos momentos, es la vida y es lo que hay, supongo que esto no es un camino de rosas, nunca lo ha sido y nunca lo será.
Nueva ciudad, nuevo trabajo, nueva vida. Los pros, además de entrar de nuevo en el mercado laboral y estar mas cerca de personas muy importantes en mi vida, pues el salirme de una dinámica que empezaba a ahogar un poco y en la que cada vez me sentía mas incomodo. Los contras pues estar lejos de la familia y gente que está allí y que importa, siempre han importado y siempre importarán y también habituarme a tareas que no tenía muy controladas, jajajaja, necesito un profesor de cocina, abstenerse jueces de MasterChef por favor.
Echo la vista atrás, y recuerdo aquel finde, muy especial, el último en mi pueblo natal y en el que había vivido todos y cada uno de mis 40 años. Un finde genial, rodeado de mi circulo, de los que han sido y serán mi vida. Siempre recordaré ese “venga daros un abrazo” antes de irme. O su cara mirándome en aquella rotonda cuando tocó el segundo “hasta luego”.
Luego momentos duros, mi primera tarde solo, o la primera noche en mi nueva casa, que lo será durante los próximos meses, y en la que, a pesar de todo, cada vez estoy mas cómodo y la que empiezo a ver como mi hogar. Asentándome en mi nuevo puesto, aprendiendo cosas para las que me he preparado y para las que he estudiado, volviendo a sentirme útil. Lejos están los malos momentos y agobios de épocas pasadas, problemas laborales en un curro en el que nunca se me valoró. Mas cercana, aunque olvidada ya, la vida sedentaria, de buscar que hacer, y no encontrar ni sitio ni lugar.
También mi primera cita como visitante, especial e intensa, como siempre, con swing.
Y mi vida de amo de casa, desastre total, soy muy apañaico, pero tengo un “Necesita Mejorar” en cocina, esa nos queda pendiente para Septiembre.
Parte muy importante también, en mis momentos de relax, que son pocos, vosotros, los que me leéis que sois importantes, y me ayudáis con una sonrisa, que ayuda a seguir sumando, al apoyo de mi chica, de mi madre, de mis amigos de siempre, de conocidos que me han demostrado mil cosas y que ya puedo llamar amigos, me habéis robado un cachito de corazón.
La semana que viene, un mes o siete, muchas fechas a recordar, mi primer sueldo tan ilusionante como el que cobré hace casi 17 años. Y en unos días mis girasoles, que adornarán mi balcón, como lo harán con cualquier sitio en el que viva, hasta el fin de mis días, esos girasoles que me señalarán donde está mi sol, donde está mi hogar.